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Secuencia

Un trompo que insiste en estar en movimiento todo el tiempo y en el instante en que va a caer lo tomas para girarlo rápidamente, con la intención de que esas vueltas perfectamente sincronizadas no dejen de ser lo que son: un continuo ciclo imperturbable. Ese pequeño artilugio pierde consistencia por la velocidad que toma borroneándose y aun suspendido en pie, amenaza con salir volando y perderse en los cielos, a sabiendas de que, indefectiblemente, va a caer derrapando por la superficie sin poder controlar las milimetradas vueltas. Ese trompo que controlado por un hilo se envuelve en él y solo hace falta un único tirón para desencadenar de nuevo la gracia de su existencia. Un tirón para que se libere esa vorágine en la cual la libertad del trompo viaja por el terreno yendo y viniendo recorriendo cada parte del espacio. Y a pesar de lo hipnótico que es verlo girar, el impacto contra otro objeto puede ser igual de interesante. Un sutil roce puede producir una descarga eléctrica que lo ex...

Agarrado de los pelos

Ansiedad. No por un hecho puntual, no por algo en particular, más bien como el constante tic tac de las agujas de un reloj en una habitación donde más allá del sillón rasguñado por el gato y la lámpara de noche está ese único y descolorido adorno haciendo tic, tac, tic, tac. Tan insoportable como el fatídico repiqueteo de los vidrios cuando, cansada, te subís al colectivo y apoyás tontamente la cara en la ventana con la esperanza de tomar una siesta.

Caída libre y retroceso

Es el nerviosismo que sentís cuando jugás al dominó o cuando hacés una pirámide de cartas. La menor brisa podría tirar todo al carajo o, por el contrario, la emoción de cada pieza perfectamente ubicada te juegue en contra. Cada carta de tu pirámide se sostiene por casi arte de magia y cada piecita del dominó se pone en pie por la delicadeza del movimiento. Da felicidad ver como pieza a pieza, carta a carta vas creando un paisaje que se levanta ante tus ojos aunque en la última pieza derribes todo tu dominó o destruyas tu pirámide porque una vez terminada ya no sirve de nada. La sensación de victoria ronda en uno hasta después de haber dejado todo en su lugar.

Las 7 vidas de los gatos

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El otro dia hablaba con Petra, la doberman de la esquina, me contaba que Felix, el gato del panadero, se había caído del balcón del departamento intentando atrapar una paloma. Yo me reía sin parar porque lo primero que nos dicen a los gatitos es: ustedes y sus siete vidas! Ponele que fuera así, qué tenemos siete vidas, ¿se piensan que las “gastaríamos” atrapando una paloma? ni que fueramos perros!  La historia de las siete vidas viene obviamente de los orientales, solo ellos pueden concebir la vida como nosotres. Ellos son conscientes de la energía que manejan los seres humanos, los animales, todo aquel ser vivo que habita el planeta, solo que los gatos la percibimos de una manera particular, sensorialmente para que me entiendan.  Los gatos orientales tienen un sensei llamado Lu han, un gato gordo precioso y extremadamente sabio, él creó el mantra gatuno más conocido como “raúl”. "Raúl! es un momento de introspección, un momento de conexión con la tierra, según él los gatos po...

The nuni's count

Isterical reacción Onenuni,twonuni,allthenunis Camino por el sendero de la desinformación del alma, excesos, muchos excesos. Threenunis, fournunis, ¿cero puchos? Quieta, un gato lavándose en pleno amanecer oscuro. Oscuridad, reino de los desvalidos e inadaptados. Fivenunis, sixnunis, ¿howmanynunis? Sonidos inquietantes, un cuerpo hipersensible. Netflix; excesode ganas de hacer pis, frío, exceso de frío. Sevennunis, eightnunis, ¿can youholdallthenunis? Una pitada… cenizas que caen, un paquete vacio. Sus ojos, atentos, esperando. Un gato que quiere dormir. Ninenunis, ten nunis. El pucho se consume, el tiempo corre y las teclas acompañan la caminata poética. No more nunisfor a while. Seeyoununis, takeyourownshit and makeitshine…

Gatípica Rutina

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Cuenta la leyenda, que en un recóndito lugar de la ciudad habita un ser que cuida las noches porteñas. Poco se sabe de él, pero siempre que un ciudadano lo necesite estará allí, acechando la presa que intente corromper la tranquilidad de sus calles... Hola de nuevo, su servidor Catman los saluda con una cálida garrita. Mi historia de hoy  comienza al alba, las palomas duermen, los humanos, también. Estoy asicalandome hace un buen rato, ya me bañé dos veces, creo que es hora de comenzar mi día.  Todas las mañanas recorro el dpto viendo si está todo en orden, hago una pasadita rápida por mi caja de arena; huelo las plantas y chequeo que estén todas hidratadas. Si veo que tienen bichitos trato de espantarlos y si veo hojitas secas se las arranco. Cuando termino con mis tareas de jardinería tomo un rápido desayuno con las piedritas que me quedaron de la noche y sigo hacia la ventana.  En la ventana espero a Jorge, el caniche de la vecina que todos los días a l...

La mágia tras banbalinas

 La vida del obrero no es fácil, día tras día luchas con la responsabilidad de tener que levantarte a las 7 am para ir a contabilizar esos abultados cheques de firmas ostentosas, corregir esos balances desorganizados, cargar facturas de compras innecesarias.  La vida del obrero; lejano parecía cuando te escabullías por los pasillos de tu casa hasta el living para ver, en el mayor de los silencios, los dibujitos animados con la esperanza de que tus viejos no se despertaran y te dijeran: - ¿Que hacés otra vez acá? ¡Ni los pájaros se escuchan! A LA CAMA, ¡YA! En tu ensoñación vez como la luz atraviesa las ventanas dejando ver las pequeñísimas partículas de polvo que inocentes pululan por el aire. Recuerdo el brillo de sus furiosos ojos con una pizca de gracia. Su bata mal atada y las pantuflas de garras que tanto le gustaban.  A veces pienso que lo mas engorroso de esta tirana vida de obrero es cuando te das cuenta que te duelen partes del cuerpo que ni sabias que ...